¿Jesús predicó en el infierno?

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Ilustración de Jesús predicando en los infiernos

“En el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados, los que en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se esperaba el arca, en la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas por agua”

(1 Pedro 3:19-20)

Lo que van a leer a continuación queridos lectores es un estudio sobre ese episodio que relata la Biblia acerca de la visita que hizo Jesús después de su resurrección, al lugar donde se encontraban encarcelados los espíritus que desobedecieron en los días de Noé. Existe una gran confusión sobre este tema, muchos opinan desde su razonamiento humano sin la dirección del Espíritu Santo. Es necesario hacer énfasis en la pregunta: ¿Jesús les predicó a espíritus humanos o a seres angelicales y para qué? Estas se establecen mediante la duda humana y solo el Espíritu Santo da la sabiduría para entender la Palabra de Dios. En consecuencia, “no podemos fiarnos por los sentidos como herramienta del conocimiento” (René Descartes, 3era Meditación, Idea Innata: “Existencia de Dios”).

En la Biblia aparecen diferentes lugares de tormentos: Hades, Sheol, Infierno, Abismo, prisiones eternas, lago de fuego. Existen dos clases de seres, están los angelicales y los humanos, no todos van al mismo lugar; se especifica que las prisiones eternas y el abismo son habitadas simplemente por seres angelicales que desobedecieron a Dios. En la historia, la mitología griega explica que existe un lugar de oscuridad llamado tártaro; en la Ilíada de Homero tártaro está representado por una prisión subterránea donde eran recluidos a los dioses inferiores, Cronos y los otros titanes (describo esto en el artículo para que no se confunda la Palabra de Dios con los argumentos históricos).  

El Apóstol Judas menciona el tártaro (Judas 1:6), siendo arrojados allí los espíritus angelicales que desobedecieron en el tiempo diluviano. Por otra parte, el Apóstol Pablo afirma que los ángeles caídos están en lugares celestiales ejerciendo gobernación maligna (Efesios 6:10-12); son cosas totalmente distintas, porque Pedro, solo menciona a los que se involucraron con mujeres en tiempos de Noé; aunado a esto, Pablo solo nombra a los ángeles caídos que ejercen cargos de dominio oscuro en los lugares celestes, ya que estos no cohabitaron con seres humanos.

Para adentrarnos en el tema, es necesario explicar cada versículo que concierne; observemos detalladamente en el libro de 1 Pedro 3:19-20, que habla de una prédica realizada por Jesús a espíritus encarcelados que desobedecieron en los tiempos de Noé; en el Nuevo Testamento un 90% de la palabra espíritus en plural significa que son seres angelicales, es decir, que Jesús no les habló a espíritus humanos. ¿Pero, cómo se les puede predicar a seres que ya no tienen salvación? Del griego, predicar significa “pregonar, anuncia, divulgar”, quiere decir que Jesús anunció y proclamó su victoria y poderío sobre toda la tierra al vencer en la cruz del calvario, en tal sentido, Él descendió para mostrar su gloria a esos seres.

El versículo antes mencionado tiene correlación con Génesis 6-1:4, donde se habla que los hombres cuando empezaron a multiplicarse sobre la faz de la tierra le nacieron hijas, y viendo que eran hermosas, los hijos de Dios (ángeles caídos Job 1:6) cohabitaron con ellas, lo que trajo como consecuencia una descendencia conocida como los Nefilim (gigantes). El Apóstol Judas, relata que los ángeles que no guardaron su dignidad, abandonando su propia morada, fueron guardados en prisiones eternas (tártaro) hasta el juicio final (Judas 6:1); en el texto “no guardaron su dignidad” significa que estos seres angelicales mantuvieron relaciones sexuales con humanos.

En deducción, Jesucristo hizo acto de presencia en aquel lugar de oscuridad con el fin de anunciar su victoria y poderío a aquellos seres angelicales y no a almas humanas. Su poder infinito que sobrepasa a toda imaginación, EL TODO en general, debe ser conocido por toda criatura. La Biblia nos relata una gran historia sobre la existencia de seres angelicales que desobedecieron al DIOS TODOPODEROSO y que fueron recluidos en lugares de tormento muy distintos al infierno. La historia evidencia argumentos sobre estos lugares, derivados de antiguas mitologías que describen su total creencia, pero, muy distintas a lo que dice la Palabra de Dios, que es la verdad ante cualquier hallazgo y creencia humana.

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